Biografía de Juan Cordero

En esta Biografía de Juan Cordero, resulta imposible hacer referencia a la pintura mexicana del siglo XIX y obviar los impresionantes cuadros de gran formato de este afamado artista, que se inspiró en temáticas históricas relacionadas con la antigüedad clásica, las guerras o retratos.

De igual modo, resulta impensable olvidarnos de artistas de su misma época; sin embargo, en este texto se le recordará como uno de los más destacados y controversiales pintores egresados de la decimonónica Academia de San  Carlos de México.

Índice

    Resumen de la biografía de Juan Cordero

    Biografía de Juan Cordero: Vida y Obra Artística

    Su nombre real era Juan Nepomuceno María Bernabé del Corazón de Jesús Cordero de Hoyos  y vino al mundo un 16 de mayo de 1824, Teziutlán, Puebla, México.

    Fue un destacado pintor mexicano perteneciente a la Escuela Clásica que ganó  amplio reconocimiento en las ciudades de Roma y Florencia por obras como “El Regreso de Colón en América” y un “Moisés”, las cuales fueron  reproducidas a través de grabados por toda Italia, además de ser celebre por un cuadro de Dolores Tosta, cónyuge de Antonio López de Santa Anna (1855) entre otras obras.

    Sus Inicios en el Arte Pictórico

    Sus Inicios en el Arte Pictórico

    Según la Biografía de Juan Cordero, se sabe que sus padres, Tomás Cordero, un comerciante español, y María Dolores de Hoyos y Mier, pretendieron que se dedicara al comercio ambulante por los pueblos mexicanos, pero al darse cuenta y aceptar la vocación de su hijo, decidieron que se inscribiera en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de México.

    Luego de ganar lo suficiente para completar un costoso viaje y ya ser un reconocido dibujante, marchó con su familia a Europa, gracias a una Beca que obtuvo a través del gobierno, permaneciendo en la ciudad de Roma desde 1844 hasta 1853.

    De inmediato, al arribar a la ciudad eterna se inscribió en la Academia de San Lucas, donde entre otras cosas, fue discípulo de Pelegrín Clavé, quien más tarde se convertiría en su rival artístico, y de Natal de Carta. Ambos maestros lo introdujeron a la Escuela Clásica.

    En el año de1845 se gana un honroso premio y ya para el año de 1846 obtiene el primer lugar entre numerosos y distinguidos pintores.

    Sus Obras en Roma

    Sus Obras en Roma

    Encontrándose en Roma, el general Anastasio Bustamante, observando con admiración las notables cualidades artísticas de Cordero, decidió ayudarlo en todo lo que a su bien pudo.

    El mismo año de su arribo a Europa, Juan Cordero fue designado por el entonces gobierno mexicano, como agregado de la delegación de México,  ubicada cerca de la Corte Pontificia.

    Más tarde en 1846, la Academia de San Carlos le otorgo una humilde pensión para motivarlo en sus trabajos artísticos. Muy correcto en sus acciones, Juan Cordero no dejó de corresponderle a estos apoyos enviando algunas de sus obras periódicamente a su patria.

    Después de radicarse en Roma desde junio del año 1845, Juan Cordero continuaba enviando a México sus obras originales y copias de los artistas europeos, por ello fue designado agregado cultural de la delegación de México en Roma.

    Sabia Ud., que...

    NOTA

    En 1846 obtuvo el primer premio en un concurso de pintura, en Roma y en 1850 expuso en la Academia de Bellas Artes de México, dos cuadros: Moisés y La Anunciación.

    Obras más destacadas

    • Grupo de niños
    • Una princesa napolitana
    • Una cabeza de Orestes
    • Una madona romana
    • Jesús en el templo, se encontraba en la iglesia de Jesús María de México
    • Retrato de los jóvenes escultores Pérez y Valencia (1847) que tiene interés por reproducir los tipos mexicanos en la pintura clásica.
    • La Mora (1850).
    • Autoretrato (1847).
    • Retrato de los arquitectos Agea (1847).
    • La Anunciación (1850), de inspiración rafaelesca.
    • Moises (1850)
    • Colón ante los Reyes Católicos (1851)
    • El Redentór y La Mujer Adúltera (1853)

    Reconocimiento en Italia

    Reconocimiento de Juan Cordero en Italia

    Los obras o pinturas de mayor reconocimiento de Juan Cordero quizás hayan sido el “Moisés” que pintó en 1850, el cual fue muy alabado y recibió elogiosas críticas, y su “Regreso de Colón de América”, que fue una solicitud de Florencia para ser expuesto y admirado y se ocupó toda la prensa italiana, al igual que la prensa mexicana, cuyos editores reprodujeron todos los elogios en honor  de este artista.

    El “Moises” y el “Regreso de Colón de América” se reprodujeron mediante el  grabado por toda Italia, y la ciudad de Florencia se vio en la necesidad entusiasta de recibir con honores a su autor cuando fue de visita y se dispuso a estudiar las galerías de los Oficios y el Palacio Pitti, para finalmente ser admitido en la Congregación de Pintores Virtuosi de Roma.

    De Regreso a México

    Luego de su periplo por Europa, Juan Cordero regresó a México y se dedicó a realizar decoraciones murales en la capilla de Cristo, en la Iglesia de Santa Teresa; en el templo de San Francisco y un admirable fresco en el interior de la iglesia de Jesús y María, en el cual representa a Jesús, rodeado de insignes doctores.

    En el año de 1853 el pintor regresó de México con dos grandes obras dedicadas a la Academia de las Artes de  México: “El Redentor” y “La Mujer Adúltera”.

    Estos impresionantes cuadros fueron exhibidos a sala plena con gran éxito, pero causaron una gran rivalidad o competencia con su director Pelegrí Clavé, al extremo de dividir la crítica de los expertos y al público, unos por admiración a Clavé y otros a Cordero.

    Aunado a este incidente, se asomaban las intenciones políticas, ya que Juan Cordero era un mexicano liberal, mientas que Clavé era un español y muy conservador. Por su parte, Cordero se empeñó en desplazar a Clavé para llegar a ocupar la dirección de pintura de la Academia de las Artes, estando a punto de lograrlo.

    En otras memorias recaudadas de la Biografía de Juan Cordero, se conoció que también había pintado un retrato ecuestre del Gral. Santa Anna en el año de 1855,  quien había secundado sus ansiados deseos de ocupar la dirección, pero la Junta Directiva de la Academia de Arte se le opuso y defendió al pintor español, quien fue nombrado en tan prestigioso cargo. Cordero pintó también para Santa Anna el cuadro de su esposa doña Dolores Tosta (1855).

    Pinturas y Murales de Cordero

    Pinturas y Murales de Cordero

    Por ser una vieja tradición artística de los mexicanos, Juan Cordero se dedicó a ejecutar pinturas murales. Primero un medio punto para la Iglesia de Jesús María, después obras pictóricas de la Iglesia de Santa Teresa la Antigua, que fue destruida antes por un fuerte temblor de tierra en 1845.

    De acuerdo con la historia mexicana, se tiene información fidedigna que esta iglesia luego fue reconstruida por Lorenzo de la Hidalga, quien decidió levantar una interesante y monumental cúpula de doble bóveda con un gran óculo la primera; y que aún hoy esta pintura de Cordero se puede observar y admirar intacta.

    Inquieto y perseverante, entre los años de 1858 y 1859, Juan Cordero se empeñó en decorar la cúpula de la Santa Iglesia de San Fernando, cuya concepción era totalmente diferente a la anterior.

    Desafortunadamente este hermoso mural ya desaparecido. Lamentablemente, en la actualidad, no pueden apreciarse estos frescos de San Fernando pues, durante una inesperada restauración, el párroco de la iglesia dio la orden de ocultarlos o taparlos pues “desconocía el valor de los mismos” y sólo se argumentó que se encontraban en muy mal estado.

    Por ser amigo de Gabino Barreda, un filósofo introductor del positivismo en México, le dedicó uno de sus retratos, e inspirado por él llevó a cabo en la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso, el primer mural con una temática filosófica y de vanguardia (1874).

    Al siguiente año exhibió su “Stella Matutina” y un cuadro con retratos “Las hijas de Don Manuel Cordero”, con lo que se constituyó en su última aparición pública. En honor a su memoria se organiza para ese entonces una exposición de 46 piezas, donde cada una de sus obras fueron exhibidas en el Palacio de Bellas Artes en 1945.

    Muerte de Juan Cordero

    Muerte de Juan Cordero y el futuro de sus obras

    Juan Cordero falleció en Coyoacán, Ciudad de México, el 28 de mayo de 1884. Pero en la actualidad, es una lástima que no se conozca mucho y se valore a  Juan Cordero, ya que muchas de sus obras pictóricas de fácil acceso no han llegado hasta nuestros días.

    No obstante, algunas de ellas se hallan resguardadas en galerías privadas o en el Museo Nacional de Arte, MUNAL. Por fortuna, el gran pintor Juan Cordero no llegó a presenciar la destrucción de muchas de sus grandes obras, pues ello sólo hubiese incrementado y desencadenado más su amargura.

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